• Claudia Fernandez

EL DÍA QUE ENTREVISTÉ AL MIEDO

Actualizado: abr 7

Una tarde lluviosa de abril, decidí enviar un correo sin tener idea si este llegaría a su destino, el correo estaba dirigido al miedo y su correo aunque no lo tenía supuse que sería miedo@mailuniverso.com. En el correo incluí un saludo formal y la invitación a entrevistarlo, finalmente es un personaje público del que oímos por terceros o vivimos en carne propia, pero que nunca ha sido oficialmente entrevistado. Al día siguiente, luego de escuchar la campanilla de notificación de mi computadora pude ver como en la bandeja de entrada de mi correo estaba la respuesta del miedo donde decía que sí me daría la entrevista... "sólo dígame el día, la hora y el lugar", escribió.

Un escalofrío me recorrió la columna, no podía creer lo que estaba sucediendo, la verdad es que tardé unos minutos en reaccionar, creo que fue el mismo miedo quien me entregó el mensaje y se tomó el tiempo de absorber mi experiencia, para su propio placer. En cuanto desperté de mi estupor, empecé a coordinar los detalles para la entrevista.

Día, lugar y hora... ¿Dónde encontrarme con el miedo? Mi casa claramente no era una opción... ¿Quién quiere llevar al miedo a su propia casa? un lugar muy concurrido sería bueno para mi seguridad, pero no para el bien de la entrevista... finalmente decidí invitarlo a un parque donde habría personas al rededor, pero nadie tan cerca como para escuchar nuestra conversación y... en medio de la actividad, tal vez su presencia pasaría un poco más desapercibida, debo confesar que me preocupaba estar en un café y que el mesero o los comensales se espantaran del miedo, finalmente no conocía hasta ese momento su aspecto físico.

Rápidamente, procedí a enviar el correo de respuesta con el lugar, la hora sería 11:00 am (mejor en la mañana, pues como dicen: en la noche todos los gatos son pardos), unos segundos después la campanilla de notificación sonó de nuevo y pude ver como en mi correo apareció su respuesta: ACEPTADO, al parecer al miedo no le da nada de miedo.

La entrevista sería al día siguiente, así que esa noche no pude dormir, la ansiedad me recorría todo el cuerpo ¿Y si llega? ¿Y si no llega? ¿Y si no es él, sino cualquier otro personaje quien respondió mi correo? ¿Qué me pongo? ¿Y si llueve?... en medio de tantas preguntas me venció el cansancio y finalmente caí dormida.

Antes de las 11:00 am yo ya estaba en el lugar, decidí usar unos jeans, unas botas de color café, una camisa blanca y una chaqueta abrigada color camel, el cabello me lo recogí en una cola de caballo, usé poco maquillaje y unos accesorios discretos.

Él se presentó ante mi a las 11:00 am, llegó puntual a nuestra cita, algo que explicó con su frase de saludo... "Eres Claudia Fernández, te conozco. No me hago esperar Claudia, quieres hablar conmigo: Aquí estoy" exclamó mientras se sentaba a mi lado en la banqueta del parque.

La mañana era hermosa, un sol tenue calentaba el ambiente, mientras una brisa fresca no permitía acalorarse. De fondo, los juegos en el parque armonizaban con las hojas de los árboles que juguetonamente danzaban al ritmo del viento, algunas se dejaban caer para ser atrapadas por niños o perros que correteaban de un lado a otro. En ese momento una hoja en forma de corazón cayó en mi libreta de apuntes, la guardé entre las hojas blancas, tomé mi pluma y lo miré a los ojos y fue sólo entonces cuando dimensioné su presencia. Ante mi tenía un hombre alto de contextura fuerte, se nota que es muy activo, su piel es pálida, sus ojos son azules y penetrantes, su negra cabellera enmarca un rostro anguloso y varonil, tiene algo de barba, sus cejas y pestañas con muy pobladas, su boca es roja, intensa y provocadora, sus manos son fuertes, sus uñas impecables, él eligió vestir todo de negro, pantalón tipo jean, camisa de botones y manga larga, zapatos de cuero bastante modernos, tenía en su muñeca izquierda un reloj plateado, aunque su diseño era bastante extraño y no pude identificar la hora, su voz grave y sonora parecía la de un narrador de Discovery Chanel... perfecto, pronuncié, empecemos.

- Gracias por aceptar mi invitación

- Un placer, respondió

- ¿Cómo prefieres que te llamen?

- Miedo, así me llamo. Yo Soy el Miedo

- ¿Es ese tu verdadero nombre?

- Tengo muchos nombres, pero este es el que más me gusta... siento que lo dice todo de mi, los demás son algo parcializados, injustos o distantes, susto, terror, pánico, no se.... siento que no son tan integrales como mi verdadero nombre: Miedo

-¿Porqué aparecen tantos miedos? ¿Es siempre el mismo o hay muchos de ustedes?

- Siempre soy el mismo, siempre soy yo, pero mi manifestación varía de persona a persona, siempre me presento pero no siempre permanezco en la vida de todos por igual, así que las personas me relacionan con ese "algo" al que temen, así yo siempre sea el mismo, por ejemplo: miedo a las alturas, miedo a los espacios abiertos, miedo a los espacios cerrados, miedo a hablar en público, miedo al fracaso, miedo a las arañas, todos van recibiendo un nombre, pero al final soy yo mismo: El Miedo.

- ¿Está bien decir entonces que puedes estar en todas partes?

- Sí, puedo. Siempre he estado y siempre estaré en la vida de cada persona, en este plano 3D tengo una misión que cumplir y la cumplo sin dudar.

- ¿Cuál es esa misión?

- La misión original es la de cuidar la vida y la integridad de la persona. Pero si ella me lo permite, mi misión es controlar el destino de la humanidad, someterlos y aislarlos de manera que yo pueda gobernar a cada ser viviente, que yo sea su dios ante el cual se dobleguen, que yo tome sus decisiones, que vivan para mi, que me alimenten y de esta forma yo me haga más grande y poderoso.

- ¿Y que pasa cuando la persona no lo permite? Cuando no te abre el espacio para tomar el control de su vida...

- Me limito a la función básica, espero pacientemente que ella abandone su conciencia y me ceda espacio... Yo siempre querré abarcarlo todo... es mi naturaleza y los humanos que lo saben me desafían todo el tiempo con su amor, con su esperanza, con su optimismo, con su persistencia... Soy paciente, puedo esperar mi oportunidad.

- ¿Entonces qué te permite crecer? ¿La inconciencia?

- En parte, sobre todo cuando la persona se desconecta de su propia fuente de poder, del amor que la habita, cuando se pierde la conexión con ella misma empieza a depender del entorno, entonces yo crezco, porque yo soy el entorno. La persona que se desconecta de su propia fuente de luz, es incapaz de proyectar el futuro con esperanza... algo así como un proyector de cine, debe emitir luz para que su historia se proyecte hacia el futuro, si esa pequeña luz falla, entonces todo lo que proyecta es oscuridad, y yo veo en la oscuridad, me expando en la oscuridad, vivo en la oscuridad.

-¿De donde vienes?

- Vengo de la creación, desde que existe la vida existo yo, una vez el hombre reconoció su mortalidad yo me hice evidente, una vez el hombre conoció el poder, yo tuve el poder. Lo peor que puede pasarme es una persona que reconoce su poder interior, pues pierde el miedo a perder el poder, porque lo sabe suyo. Con respecto a la mortalidad... Siempre han "jugado" conmigo las instituciones, siempre a lo largo de la historia me han usado, iglesias, ejércitos, milicias, etc. Juegan conmigo para obtener poder sobre los demás, eso me conviene:

  1. Porque me hace más grande

  2. Porque finalmente me apodero de la vida de aquellos que creen que pueden jugar conmigo. Yo no soy juguete de nadie.

-¿Para dónde vas?

- Yo vivo en todas partes, en todos los tiempos, si una persona o sociedad me lo permite, uso el pasado para atormentar su presente y desdibujar su futuro. Yo no voy para ninguna parte, Yo Estoy. Yo Soy.

- ¿Te gusta esconderte o prefieres estar a simple vista?

- Yo hago lo que me conviene hacer. Puedo estar agazapado en un rincón de tu experiencia si ese es el lugar que puedo habitar, o lo abarcaré todo y seré lo único que puedas vivir, pensar y experimentar, si tú me lo permites. Yo me adapto al lugar y espacio que me des en tu historia.

- ¿Qué te enoja?

- Que me ignoren, que no sepan reconocerme... Que no me respeten como parte de la vida y de la historia. Me enojo tanto que crezco sin permiso.

- ¿Qué te da miedo?

- Desaparecer. Mira que desde el punto de vista de preservar la vida... la vida de alguna forma depende de mi, el bienestar de alguna forma depende de mi. Yo soy amigo de la prudencia, por ejemplo. No les conviene a ustedes que yo desaparezca, tampoco me conviene a mi desaparecer.

- ¿Qué te desafía?

- La conciencia que ha venido creciendo en los seres humanos. Me obliga a ser mas creativo.

- ¿Qué opinas del amor? ¿Qué opinas de Dios?

- El amor es quien me desplaza con mayor facilidad, digamos que transforma en luz mi oscuridad, cuando ese amor está alineado con el amor Divino: yo cambio... dejo de ser miedo para ser prudencia por ejemplo, llega la compasión, la sabiduría y digamos que mi rol se reduce al mínimo vital: mirar a ambos lados para cruzar una calle, no hablar con extraños, usar el cinturón de seguridad, no jugar con fuego, comprar lo que de verdad necesito, disfrutar lo simple... mi versión se vuelve amorosa, prudente y tranquila.

Ante la presencia del amor y de Dios mis intenciones y motivaciones cambian... son constructivas y mi lado egoísta e histérico se inactiva, me vuelvo altruista, por decirlo de alguna manera.

- ¿Entonces eres espiritual?

- Siempre. Soy energía y puedo resonar con diferentes niveles de vibración. Puedo ser egoísta y destructivo, puedo ser generoso, responsable y trabajar por el mayor bien de una persona, familia o comunidad. Soy dependiendo del nivel de frecuencia con el que se sintonice cada individuo, y tengo mucho poder sin importar desde donde se sintonicen, aunque particularmente tengo poder en los extremos de las frecuencias.

El miedo puro... Yo, soy una frecuencia neutra y baja, tengo como propósito ayudar a rebotar la frecuencia de la persona o el colectivo de personas para que se mantenga alta. Como te conectes conmigo cambiará completamente tu mundo particular, el mundo de quienes te rodean y afectará el nivel de frecuencia universal. Esa es la parte que no todos tienen clara.

- Entonces, ¿Es o no es cierto que eres malo?

- Soy energía... la energía no es ni buena ni mala. Depende de como te sintonices conmigo, entonces ahí si empezaremos a crear o a destruir. Te conviertes en Luz o en piedra de tropiezo para ti y para los demás. Como podrás darte cuenta, Tú misma creas o destruyes según como has decidido conectarte conmigo... Entonces, ¿soy bueno o malo?

- Tú lo has dicho, ni bueno ni malo. Creo que más bien ayudas a manifestar el dolor o el amor que hay en nuestro corazón. ¿Qué opinas?

- Tú lo has dicho. ¿Qué más quieres preguntar?

- ¿Cómo es tu relación con el pánico, con el terror? Entiendo que son lo mismo que tú.

- Son frecuencias mías. Son las más bajas y me permiten. poseer y controlar la vida que quien la experimenta. Son mi versión sombría más poderosa. En ocasiones es muy útil para salvar la vida, en otras, la persona simplemente vive como mi rehén.

- ¿Te gusta dar consejos?

- Sí claro. Siempre los doy. Soy esa voz que nunca duerme soy los: Ten cuidado, no inviertas allí, no confíes sin confirmar la información. También soy los: Qué dirán..., y si..., Qué tal que... Siempre estoy aconsejando hacer, no hacer, defenderte, atacar, callar, huir... De hecho esa es mi forma de actuar. Una vez decides creer mi historia tú te movilizas a obedecer mis instrucciones, porque precisamente pasan de ser consejos a ser instrucciones. Esto depende de tu nivel de conciencia, que como te dije antes es tu conexión contigo misma, con tu poder interior, con el amor que te habita, con Dios.

- ¿Qué consejos darías a quién hoy te lee?

- Que se mantengan DESPIERTOS, que se conecten con ellos mismos si quieren vivir plenamente. Claudia, este consejo lo doy muy a pesar de mi mismo, todo porque eres una persona que quiere hablarme cara a cara con la intención de conocerme y no de someterme.

- ¿Unas últimas palabras?

- Coexistir conmigo es la mejor forma de encontrar balance y armonía en sus vidas, el hecho de que crean que soy malo sólo hace que me den más poder, pues los hace incapaces de mirarme a la cara, de tratarse a ustedes mismos con amor.

Soy transmutado por y en el amor. allí soy mi versión más luminosa, tengo poder desde el servicio, la planeación, la cooperación, la generosidad, etc. Trátenme como su par, como su amigo, con respeto y con amor y podrán encontrar el mejor plan de acción para sus vidas, incluso a pesar de mi.

Yo también soy luminoso si saben reconocerlo, sólo tengo luz si ustedes han encendido la luz y el amor que los habita.

- Gracias miedo por este tiempo. Ha sido un gusto conocerte más. entenderte y poder aprender a sentirte desde otro lugar. Has sido muy amable y generoso.

- Con mucho gusto Claudia, esto es para que veas lo que puedo hacer cuando el amor es lo primero en estar presente en tu vida o en la vida de cualquiera que lea este texto. ¡Nos vemos pronto!


Sin decir más, el miedo se puso de pie y al caminar unos diez pasos por el césped del parque su figura se disolvió el en viento. Y allí quedé yo, extasiada por la experiencia y con una sonrisa en el rostro. Después de todo, siempre puede haber luz en el camino y esto sólo depende de mi... me quedó claro que mis decisiones tienen poder y que el amor es el mayor de todos los poderes con los que podemos conectar. Todo se vuelve fructífero y Divino cuando el AMOR en su versión más pura está presente en nosotros... es decir, cuando logramos conectar con Dios en nosotros.


Cerré mis ojos, suspiré, cerré mi cuaderno de apuntes mientras la hoja en forma de corazón se asomaba en la parte superior, la centré en la página donde empezó la entrevista con el miedo y lo guardé con cuidado, caminé a casa con una sensación de tranquilidad, libertad y esperanza que no conocía hasta ahora. Ahora es mi turno... Estoy despierta.


Claudia Fernández

El día que entrevisté al miedo

Bogotá, 5 de abril de 2021

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